Pablo Picasso, uno de los pintores insignia del siglo XX, fue siempre un «extranjero» en Francia, donde no obtuvo la ciudadanía y solo tuvo un reconocimiento limitado pese a pasar allí la mayor parte de su vida.
Una exposición en Roma lo ilustra desde este jueves, con más de 100 obras del artista, que fue durante largas décadas un «inmigrante» en tierra francesa.
La muestra, ‘Picasso el extanjero’, que permanecerá abierta hasta 29 de junio en el Museo del Corso de la capital italiana, incluye pinturas, esculturas, cerámicas, fotos y documentos que resumen el periplo del artista español en el país galo, donde hoy es un «mito nacional».
Sin embargo, no fue así cuando llegó en la «Francia xenófoba» de inicios de siglo XX, algo que le marcó hasta su muerte en 1973 en el país en el que fue en parte una figura ajena y poco reconocida por los sectores institucionales, cuenta a EFE la comisaria, Annie Cohen-Solal, autora de ‘Picasso. Una vida de extranjero’, libro sobre la misma materia publicado en 2021.
Entre las obras que se exhiben hay dos cuadros inéditos: ‘Bosque en la ladera de una montaña’, un óleo sobre tela de 1899 que fue cedido por el Museo Picasso de Barcelona, y ‘En el Restaurante’, pintado en 1900 y procedente de una colección privada, que ilustra el cambio de perspectiva del joven de apenas veinte años cuando dejó Barcelona y fue por primera vez a París.