La exposición Otras tierras congrega en la Casa MAB el legado visual de dos referentes fundamentales de la fotografía mexicana: Graciela Iturbide y Manuel Álvarez Bravo. La muestra, curada por Claudia Perulles, propone un recorrido por los territorios que marcaron la sensibilidad artística de ambos creadores y que detonaron algunas de sus imágenes más emblemáticas.
El planteamiento curatorial articula un diálogo entre geografías y miradas. Iturbide documentó con su cámara escenarios de Madagascar, Roma e India, donde exploró lo simbólico y lo cotidiano desde una perspectiva íntima. Por su parte, Álvarez Bravo registró ciudades como Quito, Londres y París, siempre atento a los vínculos entre la condición humana y el entorno natural. En conjunto, las fotografías exhibidas revelan una constante: la profunda interrelación entre las personas y los paisajes que habitan.
Durante la inauguración, Iturbide evocó la figura de su maestro, Manuel Álvarez Bravo (1902-2002), y compartió algunas de las enseñanzas que marcaron su formación profesional. Recordó una frase que definió su aproximación a la imagen: “Graciela, no hay que apresurarse, hay tiempo”. Esa reflexión sobre la paciencia y la espera como parte esencial del proceso creativo ha acompañado a la fotógrafa a lo largo de su trayectoria.
La relación entre ambos se remonta a 1969, cuando Iturbide ingresó al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM y tomó los cursos impartidos por Álvarez Bravo. Ese encuentro resultó decisivo: abandonó la idea de dedicarse al cine para concentrarse en la fotografía y colaboró durante un año con el maestro. De ese periodo surgió una amistad que se mantuvo hasta la muerte del fotógrafo.
Con Otras tierras, la Casa MAB consolida un espacio de reflexión sobre la fotografía mexicana, articulando memoria, territorio y conversación intergeneracional en torno a dos figuras clave del arte visual en México.