Restos de lo que habría sido un recinto palaciego prehispánico fueron localizados en la cima de un cerro en Tetlatlahuca, en el estado de Tlaxcala. El hallazgo incluye altorrelieves de estuco, muros y patios que podrían aportar nueva información sobre la historia precolombina de esta región cercana a Puebla.
De acuerdo con el arqueólogo Ramón Santacruz Cano, responsable del proyecto por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia, los vestigios corresponden a un linaje dominante que habitó la zona entre los años 650 y 900 d.C., durante el periodo Epiclásico.
Entre los elementos más destacados se encuentran dos altorrelieves con figuras asociadas a la fertilidad, como serpientes. En uno de ellos se identifican rasgos como una lengua bífida y fragmentos de colmillos que podrían estar vinculados con la deidad Tláloc. Según el especialista, este tipo de representaciones solía estar reservado para espacios ocupados por élites gobernantes.
El investigador explicó que características similares se han encontrado en sitios contemporáneos como Xochicalco y Cacaxtla, este último ubicado a poca distancia del lugar del hallazgo.
El sitio, conocido como el cerro de las Tres Cruces, se ubica en el municipio de Santa Isabel Tetlatlahuca, a unos 16 kilómetros de la capital estatal y a aproximadamente 30 kilómetros de la ciudad de Puebla. Su ubicación estratégica y su visibilidad sobre el valle agrícola de Nativitas refuerzan la hipótesis de su relevancia en la antigüedad.
El descubrimiento se produjo tras reportes de afectaciones causadas por el tránsito cotidiano en la zona, lo que motivó a autoridades locales a solicitar la intervención del INAH a finales de 2025. Aunque el lugar ya estaba registrado desde la década de 1970, no había sido explorado a fondo.
En este contexto, el especialista subrayó la importancia de la colaboración entre comunidades y autoridades para la preservación del patrimonio arqueológico, ya que muchos sitios son detectados por habitantes durante labores agrícolas o de construcción.
Actualmente, se firmó un convenio entre el ayuntamiento y el INAH para proteger el área mientras se preparan futuras excavaciones. Por ahora, los vestigios serán resguardados y cubiertos temporalmente para su conservación, en espera del inicio formal de los trabajos de investigación.