Diego Velázquez, a quien Édouard Manet definió como el “pintor de pintores”, vuelve a ser protagonista en el Museo del Prado. Una de sus obras maestras, Pablo de Valladolid, ha sido trasladada recientemente a los talleres de restauración de la pinacoteca madrileña para iniciar un exhaustivo proceso de estudio e intervención.
Según informó el museo, el lienzo será sometido primero a un análisis técnico detallado y, posteriormente, a una restauración integral. El proyecto cuenta con el respaldo de la Fundación Iberdrola España, miembro protector del Programa de Restauraciones del Prado.
La intervención se verá reforzada por la incorporación de nuevos equipos de investigación que permitirán profundizar en el conocimiento de la obra desde dos perspectivas complementarias: el análisis material mediante escaneo XRF y el estudio por reflectografía infrarroja multiespectral.
Pablo de Valladolid figura entre los retratos más significativos de Velázquez. Representa a un personaje vinculado a la corte de Felipe IV entre 1632 y 1648, cuya función estaba asociada a sus dotes histriónicas y a un carácter de tinte burlesco. Los bufones cortesanos ofrecieron al pintor un terreno fértil para la experimentación, y en este caso resolvió la figura como un personaje aislado, suspendido en un espacio indefinido, construido a partir de la sombra que proyecta su propio cuerpo.
Édouard Manet, una de las voces más influyentes del impresionismo y autor de Le Déjeuner sur l’herbe (Almuerzo en la hierba), fue un ferviente admirador de Velázquez y dejó escrito sobre este retrato:
“Es quizá el trozo de pintura más asombroso que se haya hecho jamás. El fondo desaparece; es aire lo que rodea al hombre, vestido todo de negro y lleno de vida”.
Realizado entre 1632 y 1635, el lienzo constituye un auténtico ejercicio de innovación artística. A partir de un fondo neutro, Velázquez concentra toda la atención en el gesto del personaje, que la crítica ha interpretado como una actitud declamatoria, subrayando así la modernidad y audacia de su lenguaje pictórico.