Durante décadas, México fue testigo de protestas estudiantiles, huelgas, exilios y una efervescente vida cultural en cada rincón del país. En medio de esos movimientos sociales surgieron canciones que informaban, convocaban, consolaban y contaban historias que rara vez llegaban a los medios oficiales. Temas que superaron censuras y el paso del tiempo, y que hoy vuelven a resonar en el documental Un canto de libertad y esperanza, dirigido por Óscar Carrillo y Fernando Morán, historiador musical, cronista y músico.
Morán explicó que la idea del proyecto surgió de la necesidad de recuperar relatos poco documentados y mostrar cómo esas experiencias siguen influyendo en la sensibilidad política actual. “No buscamos repetir lo ya dicho, sino explorar cómo esas vivencias dialogan con los desafíos que enfrentan hoy los jóvenes”, señaló. El documental combina entrevistas, grabaciones inéditas, fragmentos de archivo y visitas a lugares donde surgieron peñas, brigadas culturales y encuentros artísticos que marcaron los años setenta y ochenta.
Morán, quien formó parte de aquel movimiento musical y reside en California desde hace más de tres décadas, viajó varias veces a la Ciudad de México para filmar la mayor parte del material, trabajar en la banda sonora y reunir archivos personales de músicos, fotógrafos y colectivos culturales.
El estreno se realizó el 22 de noviembre en la Villa Olímpica, un espacio cargado de significado por su relación con la memoria de 1968 y por haber acogido años después a exiliados sudamericanos. Además, se proyectó en la Fonoteca Nacional y en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, y se planean más exhibiciones en espacios independientes y universidades del país.
El documental presenta alrededor de 20 voces que reflejan la diversidad del movimiento: intérpretes de canción política, músicos de tradición oral, creadores de música infantil, fotógrafos, promotores culturales y roqueros que defendieron la guitarra eléctrica como herramienta de compromiso social. También se recuerdan artistas que ya no están, como Óscar Chávez, Amparo Ochoa, Fidel Reyes y José de Molina, cuyas obras siguen siendo pilares de la memoria musical latinoamericana. Entre los entrevistados, se incluye a León Chávez Teixceiro, todavía activo cerca de los 90 años.
La cinta reconstruye movimientos magisteriales, ferroviarios, agrarios y estudiantiles de los años sesenta, así como la llegada de músicos exiliados de Chile, Argentina y Uruguay, quienes enriquecieron la escena cultural de la Ciudad de México. Se destacan peñas y encuentros como el Campamento 2 de Octubre, espacios donde se debatían tanto la estética musical como la militancia.
Morán enfatiza que el documental no omite tensiones internas, como discusiones sobre géneros, instrumentos y conceptos de compromiso social. “Hablar de esperanza no significa ignorar los conflictos; significa reconocer que la gente se organizó, debatió y creó espacios que hoy siguen siendo referencia”, explicó.
Visualmente, el filme combina blanco y negro con color, creando un diálogo entre épocas y contrastes del país. El montaje permite respiros entre testimonios densos y da espacio a cada historia sin opacar a la siguiente, reflejando una mirada consciente del México contemporáneo.
Finalmente, los realizadores destacan que la expresión musical sigue vigente: hoy se canta desde los feminismos, la defensa del territorio y las búsquedas de justicia. “Si estas canciones siguen vivas, es porque aún exigen algo”, concluye Morán, esperando que las nuevas generaciones continúen documentando y preservando este legado.