Rina Lazo: el arte como puente entre Guatemala y México

Este 23 de octubre, en la sección “Mujeres en la Historia” de la conferencia matutina, el Gobierno de México recordó a una de las figuras más destacadas del muralismo: Rina Lazo, la pintora y escultora guatemalteca que dejó una huella profunda en el arte mexicano. Lazo nació un día como hoy, en 1923, en la Ciudad de Guatemala, y dedicó su vida a construir un puente artístico y humano entre su país natal y México.

Hija del médico Arturo Lazo Midence y de Melanie Wasem, de ascendencia alemana, Rina Lazo creció rodeada de sensibilidad artística. Desde niña mostró una inclinación natural por el dibujo y la pintura. Durante su infancia en Cobán, una región al norte de Guatemala marcada por la presencia de comunidades alemanas, la pequeña Rina pasaba las tardes dibujando, alentada por su maestra Lolita Villacorta, quien reconoció en ella un talento excepcional.

Más tarde regresó a la capital guatemalteca, donde estudió en el Colegio Alemán y luego en la Academia Nacional de Bellas Artes, donde cursó dibujo, pintura y modelado. Su formación coincidió con un periodo de transformaciones políticas y sociales en Guatemala, contexto que influyó profundamente en su pensamiento y en su compromiso artístico.

México: el destino muralista

En 1946, Rina Lazo viajó a México con el propósito de aprender la técnica del fresco. Siguiendo la recomendación del artista Juan Antonio Franco, se inscribió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, donde comenzó su verdadera formación muralista.

Apenas tres meses después de iniciar clases, su maestro Andrés Sánchez Flores, quien había sido técnico de Diego Rivera, la seleccionó para colaborar con el propio muralista. Así comenzó una relación profesional y de amistad que marcaría su vida. Al principio, Rina realizaba tareas técnicas —como cambiar carbones o preparar pigmentos—, pero pronto ganó la confianza de Rivera, quien la integró plenamente a su equipo. Trabajó junto a él en el icónico mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” (1947) y, a partir de entonces, compartió una década de aprendizaje que fortaleció su visión social y política del arte. Rivera, relató alguna vez Lazo, la inspiró a concebir la pintura como una herramienta para expresar la identidad de los pueblos.

Foto: INBAL

Rina Lazo continuó sus estudios en La Esmeralda, donde se tituló en 1954. En 1949 contrajo matrimonio con el también pintor Arturo García Bustos, con quien compartió una vida de creación y compromiso artístico.
Radicada en México, desarrolló una amplia obra mural y pictórica que abordó temas sociales, históricos y culturales.

Entre sus múltiples reconocimientos destacan:

  • Primer lugar en el certamen de la Asociación de Profesores y Estudiantes de Bellas Artes, con la obra Por los caminos de la libertad.
  • Medalla de oro por un cartel para la Primera Feria del Libro.
  • Orden del Quetzal (2004) y Medalla de la Paz (2005) del gobierno de Guatemala.
  • Reconocimiento del gobierno de Rumania (2010).
  • Medalla Artes Visuales 2018, otorgada por el Museo Mexic-Arte de Estados Unidos.

Rina Lazo falleció en Coyoacán, Ciudad de México, el 1 de noviembre de 2019, a los 96 años. Su legado permanece en los muros que ayudó a pintar, en las generaciones de artistas que inspiró y en la memoria colectiva del muralismo mexicano, donde su nombre ocupa un lugar esencial. Más que una pintora, Rina Lazo fue un vínculo vivo entre Guatemala y México, entre el arte y la historia, entre la belleza y la conciencia social.

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