La Ópera Nacional de Washington (WNO, por sus siglas en inglés) informó este viernes que moverá sus presentaciones fuera del Centro Kennedy, en una decisión relevante que se produce después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asumiera el control del principal recinto de artes escénicas de la capital del país.
La compañía explicó que iniciará el proceso para concluir su relación con el Centro Kennedy mediante una “transición amistosa”, con el objetivo de retomar operaciones de manera independiente. Entre los motivos, señaló las restricciones financieras derivadas de los cambios en la administración del recinto, luego de que Trump destituyera a la junta directiva anterior y designara a nuevos aliados para supervisarla.
El documento oficial no hizo referencia directa a Trump ni a la reciente decisión de la nueva junta del Centro Kennedy de incorporar el nombre del presidente al complejo. Aunque el Congreso mantiene su denominación formal como Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, tanto el exterior del edificio como su sitio web ya lo identifican como Centro Trump Kennedy.
La salida de la ópera se suma a una serie de cancelaciones de alto perfil en el Centro Kennedy. Figuras como Lin-Manuel Miranda, creador de Hamilton, y el músico Peter Wolf han suspendido eventos en el lugar desde que Trump destituyó a la antigua dirección a principios del año pasado y se autoproclamó presidente de la junta directiva. El cambio de nombre del recinto en diciembre, a Trump Kennedy Center, generó una nueva oleada de cancelaciones.
De acuerdo con funcionarios de la WNO, el nuevo modelo de negocio del Centro exige que las producciones cuenten con financiamiento total antes de su realización, una condición que consideran “incompatible con las operaciones de la ópera”. Explicaron que la venta de boletos solo cubre una parte de los costos y que el sector depende en gran medida de donaciones y subvenciones, recursos que no pueden asegurarse con varios años de anticipación. Además, señalaron que este esquema impide aplicar una práctica habitual del género: usar los ingresos de producciones más populares para sostener obras menos conocidas.
En medio de este escenario, Francesca Zambello, directora artística de la Ópera Nacional de Washington durante los últimos 14 años, destacó el valor simbólico de la relación histórica con el recinto. «Me siento orgullosa de estar afiliada a un monumento nacional al espíritu humano, un lugar que durante mucho tiempo ha servido como un hogar acogedor para nuestra creciente familia de artistas y amantes de la ópera», expresó.
Pese al anuncio, la noche del viernes aún figuraban en el sitio web del Kennedy Center varias producciones de la WNO, entre ellas Treemonisha, The Crucible y West Side Story, lo que sugiere que la transición se desarrollará de manera gradual en los próximos meses.