La escritora francesa Olivia Rosenthal concibe la creación literaria como un territorio abierto e imprevisible. Para ella, escribir sin saber hacia dónde se dirige la historia genera una complicidad especial con el lector, quien comparte esa misma incertidumbre desde la primera página.
Con motivo de la publicación en México de la versión en español de su novela ¿Qué harán los renos después de Navidad? (Cantamares), Rosenthal explicó que le interesa pensar la literatura como una obra inacabada, capaz de seguir generando preguntas más allá del texto. En esta obra, la autora explora la compleja relación entre los seres humanos y los animales, no desde la perspectiva de estos últimos, sino desde la mirada humana.
La autora, nacida en París en 1965, relató que inicialmente pensó escribir directamente sobre los animales, pero descartó la idea al reconocer que desconocía su forma de vida y su lenguaje. En lugar de ello, optó por examinar el vínculo que establecemos con ellos y la manera en que, bajo la justificación del amor, muchas veces los sometemos. Esta reflexión, señala, también funciona como una metáfora de las relaciones de poder entre las personas.
Por su parte, Melina Balcázar, traductora y editora del libro, explicó que su interés en llevar esta obra al español radica en una escritura que se cuestiona a sí misma, lúdica en su forma, pero profunda en sus implicaciones éticas y políticas. Para Balcázar, se trata de un tipo de literatura que incomoda, interpela y rompe con los hábitos tradicionales de lectura.
Rosenthal también contextualizó su trabajo dentro del debate actual en Francia sobre la reintroducción de especies como lobos y osos en zonas rurales, un tema que enfrenta a ecologistas y ganaderos. Aunque la novela no aborda directamente este conflicto, la autora señaló que su objetivo como escritora no es tomar partido, sino explorar los puntos de fricción entre discursos opuestos y abrir espacios de reflexión.
En su proceso creativo, Rosenthal recurre a entrevistas con distintos actores —campesinos, científicos, ecologistas— para confrontar ideas aparentemente contradictorias. Un ejemplo es el testimonio de un investigador que afirma amar a los animales, aun cuando su trabajo consiste en experimentar con ellos. Esa contradicción, explicó, es precisamente lo que le interesa indagar.
La novela está construida a partir de textos breves que alternan la historia del crecimiento de una niña con fragmentos de entrevistas, creando un juego de resonancias entre ambas líneas narrativas. A lo largo del libro, distintas voces se entrelazan sin que la autora tenga claro el desenlace desde el inicio, dejando que el texto se construya de manera orgánica.
El cierre de la obra incluye la entrevista a un carnicero, una elección que Rosenthal describe como compleja pero reveladora, al vincular dos mundos aparentemente inconexos. Con ello, la autora reafirma su interés por explorar las tensiones, contradicciones y zonas grises que atraviesan tanto la relación con los animales como la experiencia humana misma.