Museo de los Ferrocarrileros cumple 20 años como guardián de la historia ferroviaria

El ferrocarril ocupa un lugar central en la historia de México. “Representa el pasado revolucionario y la migración del campo a la ciudad. Es el recuerdo de una época en la que el país se medía en rieles y durmientes”, afirmó Salvador Zarco, exlíder sindical del sector ferrocarrilero y director fundador del Museo de los Ferrocarrileros, durante un recorrido por el recinto, que el próximo 1 de mayo cumplirá 20 años de existencia.

Ubicado en las inmediaciones de la Basílica de Guadalupe, el edificio resguarda la memoria de una etapa clave del país y se ha convertido en un referente cultural y de identidad para los vecinos de la zona. En el marco de su vigésimo aniversario, autoridades de la alcaldía Gustavo A. Madero y del Gobierno de la Ciudad de México se comprometieron a renovar el museo y su entorno.

Zarco, quien ha dedicado más de seis décadas de su vida a estos “gigantes de acero”, recordó que estuvo preso durante tres años en Lecumberri por su participación en el movimiento estudiantil de 1968, donde coincidió con Demetrio Vallejo, una de las figuras más emblemáticas de la lucha obrera ferrocarrilera.

Con entusiasmo, el exferrocarrilero subrayó la necesidad de fortalecer la oferta cultural en el norte de la capital. Señaló que los vecinos se han organizado para impulsar un corredor cultural, al considerar que la zona carece de espacios recreativos y culturales. “Hace falta ver esta parte de la ciudad como algo más que la Basílica”, expresó.

El inmueble que hoy alberga el museo fue en el pasado la estación ferroviaria de La Villa, una de las principales puertas de entrada a la capital. En el siglo XIX, fue escenario de despedidas y reencuentros familiares, así como de la llegada de pasajeros extranjeros. En este punto arribó la primera locomotora que recorrió el trayecto entre el puerto de Veracruz y la Ciudad de México, un sitio histórico hoy rodeado por el crecimiento acelerado de la metrópoli.

Antes de convertirse en estación, el lugar formó parte de la hacienda de Santa Anna Aragón. El edificio principal fue construido en 1907 y contaba con sala de espera, andén, bodegas, áreas de carga y oficina de telegrafista. La estación cerró en 1990 y fue hasta 2006 cuando trabajadores ferrocarrileros y autoridades capitalinas lograron rescatar el espacio.

Tres locomotoras como testigos del pasado

Al ingresar al museo, tras una reja blanca, destacan tres grandes locomotoras que aún descansan sobre sus rieles, ahora rodeados de concreto urbano. Los muros perimetrales están decorados con murales que narran historias de migración, viaje y lucha social, con figuras como Ricardo Flores Magón, Pancho Villa, el maíz, los rieles y el águila como símbolos recurrentes.

“El museo es fundamental para los vecinos; lo sienten parte de su vida y de su historia”, señaló Zarco. Añadió que el recinto alberga el club de lectura Theodoro Larrey, integrado por jóvenes y adultos, con casi 14 años de actividad, y recibe a estudiantes de la cercana Escuela de Iniciación Artística número 3 del INBAL, ubicada en Santa Isabel Tola.

Para conmemorar los 20 años del museo, se presentarán tres libros: una colección de cuentos e historias vinculadas al ferrocarril; un volumen con textos de José Revueltas, Enrique González Rojo y Jaime Labastida sobre Demetrio Vallejo; y una compilación de relatos escritos por el propio Salvador Zarco. También se rendirán homenajes al periodista Miguel Ángel Granados Chapa, a Sergio Ortiz Hernán, exdirector del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, y al propio Zarco.

El recinto atraviesa un proceso de reestructuración que contempla la creación de un consejo asesor integrado por representantes de la Secretaría de Cultura local y federal, la alcaldía, el INAH, así como trabajadores jubilados del gremio ferrocarrilero, quienes contribuirán a la conservación de las máquinas.

El pasado 28 de enero se llevó a cabo una reunión entre autoridades, vecinos y representantes del gobierno capitalino para definir la transformación del espacio. La zona enfrenta problemas de inseguridad, acumulación de basura, falta de iluminación y presencia de personas sin hogar, situaciones que han generado preocupación entre los habitantes.

Entre las propuestas destaca un plan integral para crear el corredor cultural de La Villa, que incluirá la rehabilitación del exterior del museo, la renovación de murales y museografía, así como la inauguración en mayo de la exposición Nace un museo, con imágenes históricas aportadas por los vecinos. También se contemplan adecuaciones arquitectónicas para ampliar la oferta de actividades culturales.

“Antes del museo, esta calle estaba prácticamente abandonada. Cuando se inauguró, el maestro Zarco apoyó a los vecinos y contribuyó a mejorar la zona. Los gobiernos van y vienen, pero esperamos que este aniversario marque un verdadero cambio y que el museo haga justicia a la gran historia del transporte en México”, concluyeron los habitantes del lugar.

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