Muere Frank Gehry, el arquitecto que convirtió los edificios en esculturas habitables

El mundo de la arquitectura despide a una de sus figuras más influyentes: Frank Gehry, creador de obras que transformaron el paisaje urbano y la manera de concebir los espacios culturales. El visionario de origen estadounidense-canadiense falleció este viernes a los 96 años en su residencia de Santa Mónica, tras enfrentar una breve afección respiratoria, informaron fuentes de su propio despacho.

Gehry formó su perfil académico en la década de los cincuenta, cuando concluyó sus estudios de Arquitectura en la Universidad de Baja California. Daría sus primeros pasos en el estudio de Victor Gruen antes de volver a las aulas para estudiar Urbanismo en Harvard, etapa que precedió su regreso al taller en el que inició su trayectoria.

Fue en los años setenta cuando su nombre comenzó a emerger con fuerza. Su interés por romper con las líneas convencionales lo llevó a explorar materiales como el titanio y el vidrio, integrándolos a estructuras con apariencia escultórica que cuestionaban, desde la forma, el orden arquitectónico tradicional. Paralelamente se introdujo en el diseño de muebles: primero con Easy Edges, una colección austera realizada en cartón, y posteriormente con Experimental Edges, más cercana al arte que al mobiliario cotidiano.

Asociado desde finales de los ochenta a la tendencia deconstructivista, Gehry apostó por un lenguaje fragmentado, lleno de ángulos inesperados y curvas imposibles. De esta etapa nacieron proyectos icónicos como el Museo Guggenheim de Bilbao, inaugurado en 1997 y considerado uno de los edificios más influyentes del siglo XX, o la Casa Danzante de Praga, concluida un año antes. Su visión quedó plasmada en obras repartidas por Europa, Estados Unidos y Asia, entre ellas el Museo Aeroespacial de California, el Museo Vitra Design en Alemania, el Frederick Weisman en Minneapolis o la Torre Gehry de Hannover.

Su capacidad para reinventar espacios lo llevó también a encargos de gran notoriedad: el Walt Disney Concert Hall en Los Ángeles, el Centro Stata del MIT en Cambridge, el Centro Maggie’s Dundee en Escocia o el museo de arte contemporáneo diseñado para la Fundación Louis Vuitton en París.

La trayectoria del arquitecto ha sido ampliamente documentada. En 2006, Sydney Pollack llevó su figura a la pantalla grande a través del documental Sketches of Frank Gehry, presentado en el Festival de Cannes. Con una carrera que continuó activa hasta la última década, en 2012 se levantó su primer proyecto residencial en Asia, la torre Opus Hong Kong, mientras preparaba propuestas como el Eisenhower Memorial en Washington o un rascacielos residencial en Berlín, destinado a convertirse en el más alto de la ciudad.

Frank Gehry deja un legado que trascendió la construcción para instalarse en la cultura visual contemporánea: edificios convertidos en símbolos y ciudades redefinidas por estructuras que parecían desafiar la lógica tanto como la gravedad. Su huella, tan reconocible como irrepetible, seguirá dominando panoramas urbanos en distintos continentes.

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