El hábito de la lectura en México continúa en descenso. Un estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía realizado el año pasado revela que tanto hombres como mujeres leen cada vez menos: en 2015, el 86.7 por ciento de los varones se consideraba lector, pero para 2024 la cifra cayó a 69.9 por ciento. Entre las mujeres, la disminución también fue significativa, al pasar de 81.9 a 69.3 por ciento en el mismo periodo. Estos datos fueron difundidos este miércoles en el Diario Oficial de la Federación, durante la publicación del Programa Institucional del Fondo de Cultura Económica correspondiente a 2025-2030.
Frente a este panorama, el FCE plantea que su misión principal en los próximos años será lograr que leer se convierta en una actividad cotidiana para la población. El documento señala que la lectura debe asumirse como una herramienta fundamental para construir una sociedad más crítica, creativa, inclusiva y mejor informada. En esa ruta, la institución mantendrá iniciativas como “Vientos del Pueblo” y la “Colección Popular”, que buscan poner libros al alcance de sectores amplios de la sociedad.
El Fondo también se propone renovar y diversificar su catálogo incorporando la obra de autores emergentes mediante programas como “Tierra Adentro”. Además, buscará promover libros de vanguardia capaces de alimentar debates públicos y fortalecer las colecciones que han acompañado a la institución a lo largo de su historia.
El Programa Institucional establece una serie de metas orientadas a transformar la relación de la ciudadanía con los libros. Entre ellas destaca el compromiso de reforzar la educación con materiales que impulsen el pensamiento crítico y creativo en todos los niveles del sistema educativo nacional. De igual manera, pretende acercar la lectura por placer a más personas, como una vía para fortalecer la cultura de paz y el sentido de comunidad. También considera la necesidad de ampliar la red de distribución de libros a bajo costo, con el objetivo de llegar a un número cada vez mayor de lectores en todo el país. A ello se suma la intención de mejorar los procesos editoriales, comerciales y administrativos en las filiales internacionales del FCE para resolver las deficiencias que han limitado su alcance cultural en Iberoamérica.
El organismo también deberá desarrollar un Programa Editorial de Libros Electrónicos que permita planear anualmente los contenidos que se publicarán y su calendario de lanzamiento. El objetivo es modernizar la producción de e-books, audiolibros y otras publicaciones digitales mediante procesos más rigurosos y acordes con las nuevas dinámicas del mercado editorial. Asimismo, se promoverá la participación de la comunidad científica y humanística en la creación de propuestas editoriales, que serán evaluadas mediante criterios unificados de contenido, forma y viabilidad comercial. Las filiales del FCE impulsarán además la difusión de concursos y certámenes de divulgación científica en los países iberoamericanos con los que mantienen vínculos.
Con estas estrategias, el Fondo de Cultura Económica busca enfrentar el reto de un país donde el número de lectores disminuye año con año, y aspira a recuperar el papel del libro como una herramienta esencial para el desarrollo social y cultural.