Las filas interminables se han vuelto parte de la experiencia para millones de visitantes que buscan entrar al Louvre. Sin embargo, a partir de este miércoles, ese recorrido previo a las salas del museo más visitado del planeta tendrá un costo significativamente mayor para buena parte del turismo internacional.
El Louvre anunció un incremento del 45 por ciento en el precio de admisión para la mayoría de los visitantes no europeos, que pasará de 22 a 32 euros. La medida busca fortalecer las finanzas de la institución en un contexto marcado por huelgas recurrentes, problemas de sobrecupo y un sonado robo de las Joyas de la Corona Francesa que puso al museo en el centro de la atención pública.
De acuerdo con el recinto, el ajuste forma parte de una política nacional de “precios diferenciados”, anunciada a principios del año pasado y que ahora comienza a aplicarse en los principales espacios culturales de Francia. Entre ellos se encuentran el Palacio de Versalles, la Ópera de París y la Sainte-Chapelle.
El cambio ha generado una fuerte reacción entre los sindicatos de trabajadores del Louvre, que consideran que la nueva política de venta de entradas contradice la vocación universal del museo. Esta inconformidad volvió a manifestarse el lunes, cuando empleados realizaron otra huelga para exigir mejoras salariales y en las condiciones laborales, exhibiendo nuevamente las tensiones internas de la institución.
La nueva tarifa impacta a turistas provenientes de la mayoría de los países fuera de la Unión Europea, incluidos Estados Unidos, uno de los principales mercados emisores de visitantes internacionales al museo. Según el Louvre, solo los ciudadanos o residentes de la UE, así como de Islandia, Liechtenstein o Noruega, quedan exentos del precio más alto.
Con la actualización, los visitantes individuales no europeos pagarán 32 euros, mientras que los grupos guiados tendrán una tarifa de 28 euros, con recorridos limitados a 20 personas “para mantener la calidad de la visita”, precisó el museo. Algunas categorías conservarán el acceso gratuito, como los menores de 18 años, en un intento por mantener cierto equilibrio entre sostenibilidad financiera y acceso cultural.