El Complejo Cultural Los Pinos se transformó este domingo en un gran espacio de juego, imaginación y convivencia familiar durante el Festival de los Monstruos del Bosque: Un Festejo Feroz, con el que arrancaron las celebraciones por el Día del Niño.
Lo que alguna vez fue residencia presidencial, hoy abrió sus jardines para que niñas y niños exploraran la naturaleza y convivieran con insectos como hormigas, grillos y cochinillas, que se convirtieron en protagonistas de talleres y actividades educativas.
Desde temprana hora, familias enteras ocuparon los espacios verdes para participar en dinámicas organizadas por el programa Alas y Raíces, que este año también celebra su 30 aniversario. La jornada incluyó talleres de pintura, teatro, música, creación de talismanes, intercambio de semillas, así como áreas de picnic y juegos al aire libre.
En el huerto, los más pequeños aprendieron sobre el cuidado de los insectos y la importancia de respetar su entorno. Mientras tanto, en distintos puntos del recinto, podían grabar sonidos, experimentar con instrumentos musicales o interactuar con instalaciones visuales llenas de luces y colores.
Uno de los espacios más concurridos fue la antigua casa Miguel Alemán, donde una instalación inmersiva sorprendió a los niños con proyecciones y ritmos que los invitaban a bailar. También destacó la obra interactiva Horizonte, que convirtió una cancha en un escenario donde los asistentes imaginaban surfear y atravesar paisajes marinos.
Las actividades continuaron con narraciones, juegos en colinas, construcción de máscaras y creación de mapas imaginarios. En cada rincón, los niños encontraron formas de jugar, correr y explorar, mientras los adultos disfrutaban del ambiente relajado bajo la sombra de los árboles.
Con el paso de las horas, el calor cedió y dio paso a una tarde más fresca, ideal para que las familias extendieran su estancia entre picnics, papalotes y partidos improvisados de futbol en los amplios jardines.
El cierre del evento estuvo marcado por presentaciones musicales, que reunieron a chicos y grandes en torno a ritmos divertidos y participativos.
Así, entre risas, juegos y actividades culturales, Los Pinos dejó atrás su pasado como espacio exclusivo para convertirse en un punto de encuentro abierto, donde las familias celebraron juntas la llegada del Día del Niño.