La verdadera identidad del Ángel de la Independencia

La Victoria Alada, monumento ubicado sobre el Paseo de la Reforma, es conocida por la mayoría de los mexicanos como el Ángel de la Independencia; sin embargo, su nombre oficial corresponde a la figura mitológica que inspiró su diseño y no a un ángel de la tradición religiosa.

La escultura fue concebida como un homenaje a Niké, la diosa griega de la victoria; esta referencia sirvió como base para representar el triunfo alcanzado tras la Guerra de Independencia; por ello, el monumento recibió originalmente el nombre de Victoria Alada.

Durante la inauguración encabezada por Porfirio Díaz en septiembre de 1910, la obra quedó dedicada a conmemorar la independencia nacional; las alas extendidas de la figura y la cadena rota de tres eslabones simbolizan el fin de los 300 años de dominio español.

Con el paso del tiempo, la costumbre popular terminó por identificar al monumento como el Ángel de la Independencia; la apariencia de la escultura, especialmente sus alas y el diseño de su vestimenta, contribuyó a que ese nombre desplazara al original en el lenguaje cotidiano.

Uno de los episodios más importantes en la historia del monumento ocurrió tras el sismo de 1957; durante el terremoto, la escultura cayó desde la columna y perdió la cabeza; un año después fue sustituida por una réplica con ligeras modificaciones.

La cabeza original de la Victoria Alada permanece bajo resguardo en el Archivo Histórico de la Ciudad de México; mientras tanto, la figura restaurada continúa en el Paseo de la Reforma, donde conserva su valor como uno de los principales símbolos históricos de la capital. El proyecto arquitectónico fue realizado por Antonio Rivas Mercado; el diseño incorpora elementos que representan la democracia y la república.

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