El Palacio de Bellas Artes fue escenario de una experiencia sonora singular donde la percusión ocupó el centro de la escena en un programa dedicado a la vanguardia musical del siglo XX. El Tambuco Ensamble de Percusiones, fundado en 1993 por Alfredo Bringas, Miguel González, Raúl Tudón y Ricardo Gallardo, se presentó a las 19:00 horas con el programa Ballet Mécanique: Vanguardia futurista.
Ricardo Gallardo, director artístico del grupo, subrayó que cada instrumento funciona como un organismo vivo, capaz de transformar el espacio a través de sus vibraciones. La presentación incluyó obras clave de la historia de la percusión: Ballet Mécanique de George Antheil, Sextet de Steve Reich, Ionisation de Edgar Varèse y Rítmicas V-VI de Amadeo Roldán.
En una propuesta poco habitual, el ensemble bajó el telón de cristal de Tiffany para realzar la acústica de la sala. Con ello, el público pudo apreciar de cerca los matices industriales de hélices, yunques y bloques de madera. Según Gallardo, la temeridad sonora de Antheil exigía una interpretación precisa y refinada, potenciada por la acústica del recinto, originalmente concebido como teatro de ópera italiano.
El concierto no solo funcionó como una retrospectiva, sino como un recorrido por distintas miradas rítmicas y culturales. Desde la mecánica urbana de Antheil hasta la repetición hipnótica de Reich, pasando por el lenguaje sonoro de Varèse y la visión afrolatina de Roldán, el programa demostró la diversidad que la percusión ha impulsado a lo largo del siglo XX.
La ejecución de Ballet Mécanique requirió gran coordinación entre cuatro pianistas y el ensamble de percusión. Cada ensayo previo implicó preparar referencias visuales y auditivas para lograr una sincronía perfecta.
Con 32 años de trayectoria, Tambuco hizo evidente la sensibilidad interpretativa que ha desarrollado a lo largo de su historia. Su selección de obras mostró cómo la percusión ha abierto territorios creativos, políticos y estéticos, convirtiéndose en un vehículo de exploración y resistencia cultural.
Gallardo destacó que la audacia sonora del inicio del siglo XX sigue siendo vigente y que presentar este repertorio en un espacio asociado tradicionalmente a la orquesta y la ópera refuerza el papel del ritmo como fuerza narrativa.
Los asistentes vivieron una experiencia que desbordó expectativas, invitando a replantear la forma en que escuchan y perciben el sonido.