Los misterios medievales con los que Umberto Eco intrigó al mundo en su célebre novela ‘El nombre de la rosa’ han sido adaptados por primera vez a la ópera por La Scala de Milán, que esta semana presentó la obra antes de su esperado estreno.
El nuevo superintendente de este teatro, Fortunato Ortombina, calificó la labor de adaptación como un «largo viaje» y celebró que ya se hayan vendido todas las entradas para sus cinco representaciones, desde el 27 de abril hasta el 10 de mayo.
«Esto es algo extraordinario tratándose de ópera», puntualizó en una rueda de prensa Ortombina, reconociendo el tirón de este libro, «quizá el más exitoso de la literatura italiana en medio siglo».
Eco, fallecido en febrero de 2016, enganchó al mundo entero con las intrigas, misterios y crímenes que su protagonista, el fraile Guillermo de Baskerville, y el pupilo de este, Adso de Melk, son llamados a resolver en una lúgubre abadía italiana del siglo XIV.
En ese monasterio aislado en la montaña, ambos deberán esquivar los gélidos recelos de sus monjes para adentrarse en la búsqueda de una verdad que aclare los crímenes, en toda una apología por el conocimiento como antídoto al terror y las sombras.
Debut lírico
La novela, con un sinfín de reconocimientos desde su publicación en 1980, ya tuvo su adaptación al cine seis años después con un inolvidable Sean Connery en el papel del sagaz franciscano… pero ahora también llegará al mundo operístico.
La Scala de Milán, templo de la lírica mundial, ha encargado su versión al compositor Francesco Filidei y este se ha dedicado a su partitura en cuerpo y alma durante más de cuatro años.
El resultado es una ópera en dos actos divididos a su vez en siete días, que alterna arias con recitativos -cantatas dialogadas- y evoca melodías gregorianas, reflexiones filosóficas y «coros grandiosos», según adelantó el maestro alemán Ingo Metzmacher, que llevará la batuta de la orquesta.
«Eco consiguió crear una obra con una primera capa comprensible pero que esconde otros muchos niveles que te abren recorridos más profundos», valoró Filidei.