El juego de pelota, una tradición de origen mesoamericano, mantiene su vigencia en comunidades y zonas arqueológicas de México; esta práctica deportiva y ritual se integra en la agenda cultural del Mundial Social 2026, un evento coordinado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México para vincular el pasado prehispánico con el contexto deportivo actual.
En el aspecto mitológico, el libro sagrado de los mayas quichés, el Popol Vuh, narra el desafío de los gemelos Hunahpú y Xbalanqué contra los señores de Xibalbá en el inframundo; de igual forma, la tradición nahua consignada en los Anales de Cuauhtitlan relata la disputa entre el gobernante Huémac y los seres de la lluvia.
Las evidencias físicas de esta costumbre incluyen una pelota de la cultura olmeca bajo resguardo del Museo de la Grandeza Teotihuacana en Teotihuacan, cuyo origen se ubica en el sitio El Manatí, Veracruz; este hallazgo inspira la exposición titulada «Nace una pelota«, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la estación Zócalo/Tenochtitlan del Metro de la Ciudad de México.
En el corazón de la antigua capital mexica, el dios solar Huitzilopochtli venció a su hermana Coyolxauhqui en un espacio sagrado; la arqueóloga Lorena Vázquez Vallín explica que la disposición del Templo Mayor y el Huei Tzompantli recrea este mito, vinculado al hallazgo de la cancha del Teotlachco en el predio de la calle República de Guatemala 16.
Las fuentes coloniales registran que el tlatoani Moctezuma Xocoyotzin mostró este deporte al conquistador Hernán Cortés; el asombro europeo ante la elasticidad del hule motivó exhibiciones de jugadores indígenas frente a la corte del emperador Carlos V en 1528, escena plasmada por el artista alemán Christoph Weiditz en su manuscrito Trachtenbuch.
El territorio nacional alberga canchas con gran diversidad estructural, como las veintisiete estructuras de Cantona en Puebla o los relieves iconográficos de El Tajín; por su parte, la zona de Chichén Itzá en Yucatán resguarda el Gran Juego de Pelota, el espacio más extenso registrado en la región, al cual se suman hallazgos en Toluquilla, Querétaro, y Toniná, Chiapas.
Durante junio y julio, la cartelera cultural abarca muestras especiales en el Museo Nacional del Virreinato en el Estado de México, el Museo de Sitio Jorge R. Acosta en Hidalgo, el Museo de Sitio de Monte Albán en Oaxaca, el Museo Regional de Nuevo León y el análisis de la pelota encendida en Michoacán; la jornada cierra con la exhibición del fotógrafo Santiago Arau en el Museo Nacional de Antropología.