El consulado de México en Nueva York exhibió este jueves un dintel maya de valor incalculable tras su recuperación en Estados Unidos; esta pieza de piedra caliza, con un peso aproximado de una tonelada, pertenece a la región de Yaxchilán en Chiapas; esta obra data del periodo clásico mesoamericano y permaneció fuera del país de forma ilegal por mucho tiempo.
Marcos Bucio, cónsul en dicha ciudad, detalló que un empresario neoyorquino anónimo entregó el relieve tras una serie de reuniones legales. La reliquia estuvo previamente en Austria bajo circunstancias desconocidas antes de llegar a manos de la familia del donante; el gesto fue calificado como un acto de justicia por intelectuales y diplomáticos presentes en el evento.
Este hallazgo forma parte de una estrategia estatal que ha rescatado cerca de 14 mil objetos arqueológicos en el último lustro; tan sólo en Nueva York, la Fiscalía de Manhattan facilitó la devolución de más de 2 mil 300 piezas históricas; el dintel se encuentra actualmente montado sobre una pared oscura en la sede consular para resaltar su maestría técnica y estética.
Diego Sandoval, director jurídico del consulado, explicó que el grabado representa al noveno señor de Yaxchilán, Cheleew Chan K’inich. En la escena, el soberano recibe tributos de un gobernante subordinado mientras deidades mesoamericanas sostienen el orden cósmico; la composición incluye al dios Itzam y figuras atlantes que cargan al monstruo del cielo sobre sus hombros.
La obra posee una relevancia artística única al contener la firma del artesano original, identificado con el nombre de Mayú. Los cinco personajes representados conforman un quincunce, símbolo maya que alude a la renovación del tiempo y la centralidad universal; este fragmento esencial de la identidad cultural retornará pronto a suelo mexicano para su estudio y preservación.
Un avión de la Fuerza Aérea de México trasladará el monolito de regreso al país bajo la supervisión del canciller Roberto Velasco. El destino final de la pieza será el Museo Nacional de Antropología, donde se integrará al acervo histórico de la nación; este éxito diplomático reafirma la soberanía cultural del Estado y el compromiso con la defensa del patrimonio arqueológico.