La ciudad de Amberes se alista para recibir una exposición sin precedentes dedicada a Catharina van Hemessen, considerada la primera pintora de la Europa moderna. La muestra abrirá el 15 de octubre en la casa Snijders & Rockox y reunirá, por primera vez, la mayoría de las obras que se conservan de la artista, muchas de ellas ausentes del ojo público desde hace casi cinco siglos. Posteriormente, la exposición viajará a Londres en 2027, donde la National Gallery profundizará en su legado e influencia artística.
Hija del pintor Jan Sanders van Hemessen, Catharina creció inmersa en un entorno creativo que impulsó su formación. Su obra más célebre, el autorretrato de 1548, ocupa un lugar fundamental en la historia del arte: es el primer autorretrato conocido realizado por una mujer y también la primera pintura que muestra a un artista trabajando, rodeado de los instrumentos de su oficio como caballete, pinceles, paleta y mahlstick. La inscripción que acompaña la obra —“Yo, Catharina van Hemessen, me he pintado / 1548 / Tenía 20 años”— subraya la conciencia de su propio talento y posición profesional.
La exposición en Amberes no solo pondrá el foco en su producción artística, sino también en el contexto familiar y social en el que desarrolló su carrera. Incluirá obras de su padre y presentará nuevas investigaciones que sugieren que algunos de sus hermanos también pudieron dedicarse al arte, aportando una visión más amplia de un linaje creativo hasta ahora poco explorado.
Especialistas como Céline Talon han manifestado el interés de reunir en el futuro las tres versiones conocidas del autorretrato de Van Hemessen, lo que permitiría estudiar con mayor profundidad su técnica y la trascendencia de esta imagen. El renovado interés por su obra forma parte de un movimiento más amplio que busca rescatar y revalorar a las mujeres artistas históricamente relegadas.
Ese mismo año, 1548, Van Hemessen pintó también Joven mujer en el virginal, actualmente en el Wallraf-Richartz-Museum de Colonia, obra que se cree retrata a su hermana mayor, Christina. En ella, la artista vuelve a colocar a una mujer en el centro del acto creativo, desafiando los modelos tradicionales y anticipándose a figuras posteriores como Sofonisba Anguissola.
Durante su vida, Van Hemessen gozó de reconocimiento: en 1567 fue mencionada en la Descripción de los Países Bajos de Lodovico Guicciardini, prueba de su prestigio en un ámbito dominado por hombres. No obstante, la última obra documentada data de 1554, y se estima que falleció entre 1565 y 1568, posiblemente a causa de complicaciones relacionadas con el parto.
Con el inicio de este ciclo de exposiciones, la figura de Catharina van Hemessen aspira a ocupar el lugar que le corresponde en la historia del arte y a reforzar el reconocimiento de las mujeres creadoras del pasado, cuyas contribuciones comienzan, por fin, a emerger del olvido.