La Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara cerró el 7 de diciembre con una celebración marcada por literatura, música y un profundo intercambio cultural. Este año, Barcelona fue la ciudad invitada de honor, y su presencia impregnó de identidad catalana cada rincón del encuentro editorial más importante de habla hispana.
La delegación catalana, integrada por más de 20 autores, compartió con el público la esencia del Día de Sant Jordi, una de las festividades más queridas en Barcelona. Aunque tradicionalmente se celebra en abril, la FIL reprodujo su ambiente festivo: libros, rosas y lectores conviviendo en un espacio que evocaba la icónica Rambla. El escritor Màrius Serra explicó a los asistentes el carácter intergeneracional de esta celebración y cómo, incluso lejos de Cataluña, la tradición mantiene su espíritu de unión y amor por la literatura. Los visitantes disfrutaron de firmas de libros, conversaciones con autores y un ambiente que exaltó la relación entre lectores y creadores.
Entre los invitados destacados estuvo el caricaturista José Hernández, quien presentó su novela gráfica El infierno de Fante, una obra que profundiza en los procesos creativos y las sombras que acompañan a los grandes escritores.
La FIL 2025 también vibró al ritmo de la música. El concierto de Love of Lesbian dejó una marca especial, creando un lazo emocional con el público y demostrando cómo el arte puede unir a miles de personas en un mismo sentimiento.
El feminismo también tuvo un espacio protagónico con la participación de referentes como Rita Segato y Chimamanda Ngozi Adichie, quienes ofrecieron reflexiones sobre la lucha por la igualdad y los desafíos que aún persisten.
Las figuras del cine tampoco faltaron. Richard Gere atrajo la atención con su mensaje ecológico, mientras que Gael García Bernal habló sobre sus nuevos proyectos sonoros, despertando gran entusiasmo entre sus seguidores. Uno de los momentos más emotivos fue el reconocimiento a Joan Manuel Serrat, quien recibió un doctorado honoris causa por la Universidad de Guadalajara.
En los pasillos de Expo Guadalajara, la energía era palpable: Laura Esquivel, Cristina Rivera Garza, Juan Pablo Villalobos y otros autores conversaban con lectores que buscaban nuevas historias para llevarse a casa. Ese diálogo cercano, entre escritores y su público, reforzó una vez más el valor de la FIL como un espacio que celebra la palabra escrita en todas sus formas.
Así concluyó una edición memorable, donde Barcelona y Guadalajara tendieron un puente cultural que seguirá vivo en la memoria de quienes asistieron. Una invitación, como cada año, a seguir leyendo, descubriendo y maravillándose.